El jueves Simof 2020 dejó una estela de desfiles en las que la tendencia parece clara: no se olvida de dónde venimos pero tímidamente miramos hacia las tendencias. En otras palabras, una flamenca femenina anclada en la realidad. Y es que no debemos olvidar que el fin último de la pasarela es la venta. Venta para dos tipos de mujeres: la que no arriesga y sale del paso con traje nuevo y la que quiere impregnarse del estilo del diseñador/a que la viste.

El día comienzó con dos desfiles colectivos bajo el sello de Emprende Lunares. En el primero participaron Andrea Cobos, Fran Solís, Javier del Álamo y Jorge Sánchez. En el segundo, María Fernández Fuentes, Pilar Arregui y Santos Rodrígues mostraron sus últimas propuestas sobre la pasarela.

vestido de flamenca de pilar arregui
Desfile de Pilar Arregui

Ya por la tarde, rompió el hielo María Amador y Agus Dorado. Amador recurrió al mundo del caballo para dar formar a «Brida», una colección en la que el negro, burdeos y el mostaza fueron protagonistas.

Por su parte Agus Dorado viajó al continente africano y de ahí el nombre de su colección, «Iyalodde». La diosa africana sirvió de inspiración y dio como resultado un pase pensado para mujeres fuertes y femeninas que visten vestidos con mucho vuelo, que se abren en nesgas a veces y mangas húngaras.

El desfile de Aurora Gaviño es uno de los más esperados cada año y la diseñadora no defraudó. 100% estilo Gaviño, ese hippie gypsy al que tiene acostumbrado al público en esta ocasión homenajeando a la cantante María Jiménez. No faltaron las plumas de pavo real, tan recurrentes en la promo del disco «Donde más duele» de la cantante gaditana, el celeste, el verde, estampados personalizados y estampados en negro y dorado.

Volantes con personalidad propia

La elegancia relajada de Luis Fernández hizo presencia en el Jueves Simof 2020. Suena Lacrimosa (que luego vimos en Sara Sanabria). Y entre Mozart y Albinoni el público se metió en la historia que el diseñador quiso contarnos: bucolismo de quien pasea por grandes jardines trasladado en tejidos brocados en tonos pastel, corsés totalmente artesanales, tul y lazos en el pelo como ya vimos en Lina. Fue una colección para disfrutar con los 5 sentidos: una puesta en escena agradable para la vista, una cuidada selección musical para deleite de los oídos, el olor de las flores que adornaban el pelo, las diferentes texturas de los vestidos agradable al tacto… Y el buen sabor de boca que dejó «Preludio» al abandonar la pasarela.

Alejandro Santizo presentó una colección monocolor con el rojo como protagonista. Acierto seguro apostando por un tono favorecedor para todas en vestidos que sólo necesitan sustentarse en hileras interminables de enaguas para conseguir unos volantes que ya tienen sello propio. Mención especial merecen la colaboración de Joana Jiménez abriendo el desfile y el bailaor Alberto Romero, sin que el desfile perdiese un ápice de ritmo.

Con Pilar Vera viajamos al país vecino en «Laranjeira». Este año Pilar Vera reivindica el origen y la esencia como caldo primordial e hilo conductor de una colección que reivindica las hechuras clásicas del traje de flamenca, la buena costura y la artesanía textil.Siguiendo la estela de los últimos años,recupera las siluetas clásicas de talles altos y grandes vuelos, con un acento preciosista en las terminaciones, juegos de volantes, detalles en patchwork y flores ornamentales elaboradas con carrucha que en algunos casos sustituyen con gracia y personalidad a los clásicos volantes. Especial atención merecen los aires setenteros de las faldas, todo un acierto.

Sara de Benítez volvió a hacer gala de sus característicos volantes en vestidos ceñidos al cuerpo pero cortados de nesgas que dan comodidad y aportan movimiento. Morados, fucsias entre otros colores fue su apuesta y como novedad, los degradados.

José Galvañ es baile, es flamenco y es soltura de movimientos sin perder la elegancia. Eso precisamente fue la base de «I’m», una colección hecha con calidad, diferente y llena de trajes de flamenca para acertar. Los complementos de Lamágora formaron, una vez más, un tandem perfecto.

Sara Sanabria debutaba sobre la pasarela profesional tras alzarse como ganadora el año pasado el Certamen de Diseñadores Noveles de Simof y lo hizo cumpliendo las expectativas del respetable. Desde la variedad de escotes hasta la difícil tarea de casar los lunares para terminar con un final de desfile en blanco con El lago de los cisnes de fondo.

El desfile encargado de cerrar el día fue el de Mi abril. La firma compuesta por Lourdes Montes y Rocío Terry levantó expectación que se tradujo en vestidos livianos, recurriendo a lunares y estampados tanto para las tardes de Feria como para el camino del Rocío.