El sábado fue una jornada intensa en We Love Flamenco. Arrancó el día con No te lo digo y la moda juvenil como fuente de inspiración. Más de una treintena de trajes en los que destacan los tonos morados componen la colección «Mirando al cielo» en forma de capas de gasa y algodón.

25 años no es nada. Ángeles Verano lo sabe y llega a esta edición cumpliendo un cuarto de siglo vistiendo a la mujer flamenca. La diseñadora ha rendido homenaje a su trayectoria recuperando a modelos y amigas que la han acompañado este tiempo como Noelia Margotón, Lucía Hoyos, Carmen Bascón, Nuria Cobo… Una vez más Ángeles Verano apuesta ensalzar el cuerpo de la mujer y las viste con sensuales formas que acentúan su feminidad. En cuanto a la composición de los trajes, Ángeles Verano no escatima y presentó variedad de tejidos y colores: seda, crespón, guipur, cuero elástico pasando del negro al rojo, el azul y el buganvilla, con los lunares y los estampados florales.

Paco Prieto decidió homenajear a Rocío Jurado y para ello se remite a la exuberancia que destilaba La más grande. Por la pasarela se vieron tules bordados, algodones, mikados y sedas, estampados con flores y lunares por igual, sin olvidar “pinceladas de tinte goyesco”, en palabras del propio Paco Prieto.

Sara de Benítez ha cambiado las tablas de Simof por las del Hotel Alfonso XIII. Este cambio ha traído consigo una colección que continúa su línea de volantes voluminosos y de largo desigual, vestidos tobilleros y faldas que se abren al paso firme de quien las lleva.

 

Luisa Pérez no ha podido tener mejor partenaire: Reyes Hellín, la sombrerera que tiene el prestigio de distribuir de manera única y exclusiva en España creaciones de Philip Treacy y Stephen Jones.

 

El siguiente en aparecer en escena en We Love flamenco fue El Ajolí. La colección tuvo como claro protagonista el colorido, a veces lleno de lunares y otras, de flores. Los tejidos principales fueron las gasas y las sedas, poco ornadas, en general, y con mucha importancia en los cortes limpios, dejando a un lado los grandes volúmenes de anteriores colecciones.

La flamenca clásica la  trajo Carmen Acedo, teniendo como escenario la castiza calle Castilla. De Triana la diseñadora trae talles bajos que contrastan con otros más altos y detalles como los brocados en terciopelo o patchwork, aplicados a volantes canasteros.

La explosión de color llegó con Santana Diseños, fríos o cálidos o combinados entre sí. Las enaguas cobraron importancia en este pase, otorgando volúmenes que también se ven en las mangas. Buen trabajo en los flecos creando efectos visuales muy agradables sobre los vestidos.

José Hidalgo consiguió encandilar al público y también a los entendidos, que alaban que sea de los pocos capaces de casar lunares en sus vestidos.

 

Luisa Pérez presentó «Encanto», un pase que rezuma aires del otro lado del Atlántico. Sabor caribeño traído a la Feria de Abril y al que le imprime sentimiento flamenco. Para esta colección Luisa Pérez no ha podido tener mejor partenaire: su vecina de la calle Rivero, Reyes Hellín, la sombrerera que tiene el prestigio de distribuir de manera única y exclusiva en España creaciones de Philip Treacy y Stephen Jones.

José Hidalgo dio una verdadera lección de costura y elegancia. Con «Gitanos» consiguió encandilar al público y también a los entendidos, que alaban que sea de los pocos capaces de casar lunares en sus vestidos. Hidalgo demuestra tener respeto por el traje de flamenca, al que le otorga buena planta.

 

 

Todas las fotos han sido tomadas por Aníbal González Pinto para We Love Flamenco, a excepción de Ángeles Verano, cuya autoría es de Belén Vargas para Diario de Sevilla.