El jueves arrancó el XXV Salón Internacional de la Moda Flamenca, Simof, y lo hizo a lo grande. Los diseñadores encargados de pisar la pasarela en la jornada inaugural lo volvieron a hacer: sorprendieron al público con propuestas trabajadas y con mucha personalidad.

Lina abrió el timming de los profesionales y la madre y maestra presentó 37 vestidos que saben a Lina. Escotes en forma de V, manga larga, volantes de capa y enaguas de organdí parecen ser algunos de los ingredientes de «Fuera de contexto», que aunó tradición y transgresión.

 

Aurora Gaviño se presentó reivindicativa y sin dejar de lado mensajes de empoderamiento de la mujer. 25 años después bien podríamos decir que el colorido, variedad de formas y la fantasía siguen triunfando en la «mujer agaviñada». Mención especial merecen los complementos de Ágatha Ruiz de la Prada y la colección personal de Gaviño de mantones de Manila bordados a mano:

 

La nueva colección de Alejandro Santizo llamada «Retales de mi vida» se adentra en su propia esencia del traje de flamenca, sin más ornamentos que sus volantes y los pasascintas. Este año en Simof ha vuelto a poner de manifiesto la importancia del movimiento al andar, que tan agradable efecto provoca al que lo ve:

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Buena parte del protagonismo del pase de Luis Fernández se lo lleva la feminidad, la sensualidad insinuada y la exaltación de la belleza. Tejidos más propios de las colecciones de costura aterrizaron en Simof en este pase como organzas estampadas, mikados o el 3D nido de abeja con el que abrió «Serendipia».

Una vez más Luis Fernández ha dejado en manos de Lamágora sus complementos: piezas en acetato con diversas formas geométricas y peinecillos acompañados de claveles blancos.

Y Sevilla hizo acto de presencia con Pilar Vera.  La diseñadora sevillana nos trasladó a los rincones más emblemáticos de la ciudad con los trajes de flamenca que reinarán en la próxima Feria de Abril. Un comienzo en batista bordada blanca dio paso a talles más altos, lunares negros con fondo de color y otros vestidos más ligeros que bien recuerdan a las noches de la primavera sevillana. Por si fuera poco, Pilar Vera sigue innovando, así pasen los años, en esta ocasión con chaquetas tipo bomber muy flamencas.

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La flamenca de 2019 de Consolación Ayala pasa por ser elegante hasta para ir al Rocío. Precisamente la utrerana abrió con un pase de camino muy chic donde no faltó la guarnicionería ni los sombreros gambler. Los tonos relativos al mundo de la uva (la colección tiene por nombre «Malvasía») fueron el hilo conductor de una puesta en escena rica en texturas, sin olvidar concesiones al rojo y negro:

El final de la tarde desveló la incógnita de «A», la colección de Pedro Béjar.  Medida sin medida. A lo grande pero conservando un punto íntimo, causado en gran parte, por la poetisa Pilar Magro que con su voz nos metió de lleno en la historia. Y cuando parecía que todo iba a terminar, Béjar, como los buenos cantantes, ofreció un bis en blanco y rojo. Fueron cinco trajes, tantos como colecciones lleva presentadas en Simof y que sirvieron para homenajear a la pasarela que este año celebra onomástica. «El quejío de mi alma» estaba en todas. Como en toda la colección, en la que que a pesar de haber mostrado madurez no olvida sus orígenes.

Todas las fotos están tomadas por Chema Soler para Simof