Desfile de Fernando Claro. FOTO: Charly Calderón
Desfile de Fernando Claro. FOTO: Charly Calderón

Fernando Claro regresa pensando en la mujer real. En la reaparición del modista nazareno son sus clientas quienes protagonizan las propuestas más relevantes. Y nos referimos a SU público con la vanagloria que dan los años dedicados a un oficio. Fernando Claro puede jactarse, sin resultar presuntuoso por ello, de ser uno de los favoritos a la hora de vestir para una ocasión especial. En su último pase, una paleta cromática construida alrededor del binomio blanco y negro y concesiones calabazas estructuraron una colección en la que no sólo brilló el raso de sus piezas.

«Dark sunrise» fue un ejercicio de hiperfeminidad desarrollado en siluetas que se adaptan a las formas de cada mujer. Porque esto es un negocio y las colecciones que se muestran sobre la pasarela deben venderse luego en las tiendas, el pase de Claro dejó aún más evidente la misión de atraer a la mujer de la calle al universo de la moda. Lejos de la burbuja en la que a veces se encierran ciertos creadores, el diseñador piensa en quién lo lleva y realza su belleza. Los factores detonantes para la deseabilidad de esta colección fueron la mezcla de tejidos, todos ricos en ornamentación y calidad, y los cortes estratégicos que sin dejar de ser clásicos, desvelan actualidad. En definitiva, Fernando Claro presentó una colección que toda mujer querrá incorporar la próxima temporada.