A pesar de que Balenciaga cerró su casa a finales de los sesenta, su sombra sigue siendo alargada. De hecho, hay muchos jóvenes diseñadores que con más o menos acierto tienen como referente al genio de Getaria. En el caso de Julián Ortiz, alma mater de Savoir Faire, la inspiración de guipuzcoano se dejó ver en su última colección titulada Nohau. Es algo de lo que se dio cuenta mi querido amigo y fotógrafo de cabecera Cayetano Gómez y esta que escribe al ver los largos asimétricos de los vestidos del utrerano con largos cortos por delante y casi con cola en la parte trasera y rematados con un gran volante, muy del gusto de Balenciaga.

A lo largo de su carrera, Balenciaga ideó muchos abrigos que acompañaban a sus vestidos, como así hizo Julián Ortiz convirtiendo a esta prenda en casi la estrella de su colección. Pero para estrellas, las flores superpuestas de nácar que salpicaron las telas y mangas dotándolas de fantasía y rica teatralidad.

Todos sabemos que nuestra realidad social no está para muchos experimentos y no es momento de arriesgar si se quiere vender. Visto lo visto, parece que Savoir Faire Julián Ortiz ha decidido apostar por caballo ganador y hace gala de un trabajo atemporal. Porque si tal y como decía Chanel: «Todo lo que es moda, pasa de moda», a este joven diseñador se le augura un futuro mucho más prometedor del presente que ya tiene.