Jueves de desfiles en We love Flamenco. Abrió el día Laura de los Santos, quien ha desfilado por primera vez como profesional tras ganar el concurso de noveles WLF. De los Santos, según ella misma indica, se ha inspirado  «en la historia de Los Palacios y Villafranca, en mi barrio de la Almazara, y también a través de recuerdos que me vienen a la mente de mi abuelo que era quien las escribía”, explica Laura de los Santos, que gracias al uso de gasas, mikados, rasos, bambulas y popelines ha creado una colección llena de vanguardias y que no ha dejado indiferente a nadie.

De la tierra de los tomates viajamos en el segundo desfile a África de la mano de Manuela Martínez. La almonteña recoge la idiosincrasia de las tribus que viven en el país vecino y tiñe sus vestidos con los mismos tonos del atardecer de la sabana.

A continuación Ángela & Adela fueron las encargadas de traer moda flamenca a la pasarela de We Love Flamenco. Desde su taller de la Alfalfa este par de diseñadoras sevillanas ha sabido crear una colección llena de gasas y puntos de seda, boales de algodón y otros tejidos de lo más liviano, que han dado forma a los diseños más románticos del día. No se pierde “ese aire boho, con el que queremos dotar a nuestras flamencas”, según explican las propias diseñadoras.

Flamenca Pol Núñez llegó demostrando lo que mejor sabe hacer: mostrar flamencas boho y de carácter vivaz.  “Me voy poco a poco encerrando en mi taller, en mi misma, aislándome de casi todo; sin saber muy bien que quiero y con los ‘miedos’ lógicos de alguien que sigue creyendo que no todo está inventado, pero que lleva ya más de 25 años haciendo trajes de flamenca”, explica humildemente Delia Núñez, que año tras año despunta entre el público sevillano. En su pase, la firma sevillana revisó los motivos favoritos de su sello, rebosando formas y colores vivos.

 

El barroquismo flamenco lo puso Eloy Enamorado como broche final al día. Podría decirse que«Pepa» fue la colección más sobria de la jornada, a colación del gris que impregnaron sus prendas. Lo anodino del tono explotó en una segunda parte del pase, mucho más colorido con reminiscencias étnicas e incluso tribales.

 

 

*Todas las fotos han sido tomadas por Aníbal González Pinto para We Love Flamenco