Paloma Garrido y Pablo Navarro (mektres) llevan un año fotografiando lo cotidiano. Y aunque ninguno de los dos se dedica profesionalmente a la fotografía, ambos cuentan con una visión muy particular de las cosas. Ellos pertenecen a ese grupo de personas que a través de un objetivo saben captar la sensibilidad de aquello que el resto de los seres humanos pasamos por alto.

Con sus fotos dan forma a lo que no tiene, a rincones, ruinas, edificios abandonados, graffitis, miradas, gestos, nubes, plantas, momentos fugaces, productos de supermercado…. Y todo cobra vida. En su web suelen acompañar estas fotografías con textos pero en su reciente exposición prefirieron «la disposición de las fotografías como cuadros independientes entre sí formando una especie de mosaicos con teselas de diferentes tamaños por las que, entre sus huecos, se colarían las palabras», cuentan.

Y así fue. Sólo bastó dar una vuelta por el Pasaje Mallol para recorrer mundo e imaginar vivencias sin salir de San Julián. Durante el fin de semana que duró «13.541«, por la muestra pasaron amigos, curiosos, compradores, músicos y aficionados a la fotografía animados por el buen hacer de estos dos jóvenes en su primer año de vida como Mektres.

«Sólo hace falta mirar«, dictaba el leitmotiv de una presentación cuya única pretensión fue la de acercar de manera directa su trabajo a aquellos que los han apoyado. Como su fotografía, la exposición fue efímera. Sin embargo, desde su página web muestran semana tras semana la belleza del abandono y el encanto de la espontaneidad. Porque a veces en lo sencillo está el esplendor.

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Paloma y Pablo, Mektres. Fotos: Nacho Sánchez